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No hay una única respuesta a esta pregunta. En función de cómo retiene tu memoria la información, habrá algunas técnicas de estudio que te funcionarán mejor que otras. Prueba y decide cuáles son las más adecuadas para ti. También hay que tener en cuenta que no pueden ser iguales las técnicas de estudio en ESO que las técnicas de estudio en Bachillerato,

cuando ya llevas más tiempo hincando los codos y tienes la presión añadida de las pruebas de acceso a la Universidad. Pero sí hay algunos trucos y formas de estudiar que son universalmente eficaces porque responden a cómo el cerebro humano procesa la información. Aquí te presentamos una selección súper interesante.

 

¿Cuáles son las mejores técnicas de estudio?

  1.     Realizar varias lecturas de la materia

Nosotros siempre recomendamos a nuestros alumnos que se enfrenten a cualquier tema o contenido con al menos una lectura previa. Y es que no hay nada como leer para ejercitar la memoria.  La primera lectura te servirá para hacerte una idea general del texto y de su contenido. Se trata de algo parecido a una toma de contacto inicial. Mientras lees, es posible que te surjan algunas dudas. Anótalas para despejarlas después. Verás que con la siguiente lectura, seguramente la mayoría de dudas desaparecerán.

 

  1.     Subrayar las partes más importantes

El subrayado es una de las técnicas de estudio más sencillas y conocidas. Sirve para definir y destacar los contenidos más relevantes de un texto o de un tema. Cada estudiante subrayará los contenidos que considere oportunos, pero lo importante será que poco a poco todos coincidamos en señalar objetivamente las fechas, los nombres, los hitos y las ideas principales más importantes. Te recomendamos crear tu propio sistema de colores para ordenar y jerarquizar visualmente lo que subrayas.

 

  1. Elaborar resúmenes

Los resúmenes son una de las formas de estudiar más eficaces.  Resumir el contenido implica que ya has realizado los procesos previos de lectura y subrayado. Gracias a ellos ya has ido fijando las ideas en tu memoria, organizándolas y estableciendo conexiones entre ellas. Llegará entonces el momento de escribirlas ordenadamente en forma de resumen. Esta síntesis abreviada de lo que has comprendido será la clave para poderlo después retener adecuadamente en tu cabeza.

 

  1. Recitar y cantar en voz alta

¿Nunca te has parado a pensar por qué te enseñaron las tablas de multiplicar cantando? Hablar en voz alta, recitando o incluso aportando musicalidad a los contenidos es una forma muy atractiva de procesarlos e integrarlos en nuestro cerebro. Ayuda a fijar la información en la memoria. Esto es así porque la música despierta nuestra vertiente más emocional y provoca que los contenidos queden registrados en nuestra mente de forma mucho más significativa.

 

  1. Explicar lo que has aprendido

Del mismo modo, la mejor forma de saber si realmente has aprendido algo, es enseñárselo a otra persona. Cuando tratamos de explicar algo, organizamos nuestras propias ideas, expresamos el contenido con nuestras palabras y detectamos fácilmente qué partes nos resultan más difíciles. Enseñar es una de las mejores formas de estudiar. Practica esta técnica de estudio de ESO o de Bachillerato con tus compañeros. Si no tienes un grupo de estudio o un amigo que te escuche, sé creativo.  Explícaselo a tu mascota, a tus plantas, o a tu libro de texto.

 

  1. Usar reglas mnemotécnicas

Estas técnicas de estudio, o más bien trucos, son utilizadas desde la antigüedad y hay un sinfín de ellas. La mayoría funcionan incluyendo conceptos bajo un término nuevo, único y personal. Este término es solo uno. Y al ser solo uno te permite y te remite al conjunto de términos que quieres retener en tu cabeza. Este tipo de ejercicios mnemotécnicos funcionan muy bien. Nos ayudan a memorizar listados, secuencias, fórmulas o nuevas palabras. Por ejemplo:  seguro que a lo largo de tu vida te ha sido un fastidio aprender los días de la semana en inglés. Con esta sencilla regla mnemotécnica jamás vas a olvidarlos:

MO-TU-WE-THU-FRI-SA-SU (Monday, Tuesday, Wednesday,  Thursday, Friday, Saturday , Sunday).

 

  1. Emplear esquemas, diagramas, mapas conceptuales y dibujos

Los esquemas, diagramas y mapas conceptuales son una de las mejores técnicas de estudio para analizar procesos científicos, históricos, sociales y culturales. Pueden ser perfectos tanto para materias científicas como para materias de Letras y Humanidades. Su eficacia reside en resumir al máximo y de forma visualmente atractiva los contenidos. Aprendemos a utilizar gráficos, dibujos y mapas conceptuales para retener a fondo conocimientos o procesos más complejos. Con estos recursos practicamos a fondo la capacidad de síntesis (resumen), y por otra parte la memoria visual, que suele ser muy potente. De verdad que son muy eficaces y sencillos.

 

  1. Hacer exámenes de prueba y tests

Otra de las técnicas de estudio en bachillerato que consideramos especialmente útil es hacer tests y exámenes con los modelos de las pruebas o exámenes oficiales. Son perfectos para repasar y para ver si tenemos lagunas o carencias en la lectura, la comprensión o la asimilación de los contenidos de todo tipo de materias, sean científicas o sean humanísticas. Hacer pruebas prácticas, leer bien los enunciados, detectar con rapidez nuestros errores o lo que no sabemos hacer, y saber luego proponer la respuesta correcta, y contrastar los resultados con solucionarios en mano, son actividades de gran relevancia cuando nos enfrentamos a exámenes que reclaman nuestra máxima atención y seguridad.

 

  1. Crear un horario de estudio

Lo hemos dejado para el final, pero no por ello es menos importante. Además de conocer las mejores técnicas de estudio, ¡tienes que organizar bien tu tiempo para no ir con prisas a última hora! Crea un horario fijo de estudio a partir de las horas que tienes disponibles. Distribuye las horas por materias, dedicándole a cada asignatura un tiempo proporcional a su dificultad o a la importancia que pueda tener en los distintos exámenes que preparas. Para ESO y bachillerato, recomendamos al menos 2 horas diarias de estudio. En cualquier caso, cumple a rajatabla el horario que hayas diseñado para conseguir tus objetivos y procura creer y consolidar este hábito de organización personal.

 

  1. Potenciar la concentración

En tus sesiones de estudio, asegúrate de que nadie te interrumpe y si es posible, estudia siempre en el mismo lugar. Deja también a un lado las distracciones como el móvil: mantenlo apagado o fuera de la habitación. Intenta concentrarte al máximo durante al menos 30 minutos y luego tómate un pequeño descanso de 5 minutos. La aplicación Forest puede ayudarte a hacerlo más divertido, ya que te permite plantar, en pleno estudio, un bosque virtual. Cuanto más tiempo estés concentrado, más árboles lograrás que crezcan.

 

Y por último, asegúrate de dormir bien durante al menos 7-8 horas. ¡El sueño es fundamental para que el cerebro asiente bien todo el conocimiento que tanto esfuerzo nos reclama!

 

 

 

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